María.

Cuando no te escriba
Preocupa a la vida por no recordarte,
Cuando no te cante
Sal a la brisa a escuchar su murmullo.

Cuando no me escojas
Mira las hojas del otoño caídas,
La flor que en su sed vuelve a la tierra,
La semilla que en primavera germina.

Cuando no te llame
Mira los ojos de quien tu sonrisa refleja,
Cuando no me encuentres
Rebusca en mis sueños de donde nunca te escapas.

Cuando al fin quieras
El último pétalo de mi rosa el viento la habra volado,
Y nuevos retoños estará buscando,
La vida en ella estará floreciendo.

𝐌𝐚𝐫í𝐚.

Polvoronymazapan_blog.

Playlist.

“Los dos tan monos en las fotos sois tal para cual pero quien sabe si es así la realidad, te sigue con esa sonrisa todo un gentleman y yo lo miro.” Cepeda.

Una vez vivi en las canciones de Enrique Urquijo ” aunque tu no lo sepas nunca escribo el remite en el sobre por no dejar mis huellas.” Esa vez en este mismo blog lo conté.

– Cuando te enamoras escuchas lo que más te conviene, a mi, entonces Enrique me vino bien.

Ven conmigo ven ya se apagaron las luces, ven conmigo ven te espero en el primer cruce.” Enrique.

Cuando mi madre enfermó recordé todas la series televisivas que veíamos juntas desde la RTVE a Atena3. La añoranza de los buenos tiempos y la esperanza de otros mejores en el futuro.

He muerto y he resucitado con mis cenizas un árbol he plantado su fruto ha dado y desde hoy algo ha empezado” Enrique.

Vuelves al mismo sitio con quien “no querías” pero adorabas como para decir que no, es imposible pero gracioso como subes una y otra vez en ese juego de feria que al final igual y te marea de tantas vueltas.

“No pude acompañarla en aquel vuelo porque apenas pisabamos el suelo y antes que nuestro tren descarrilara en marcha me baje sin decir nada” Enrique.

Pero tienes que bajar por más que duela por más que mires hacia atrás esperando verle pasar.

Hoy la vi han llovido quince años que sobrevivi.” Enrique.

Yo no colapso yo escucho canciones -me digo- cada vez que hay decepciones amorosas. Yo me alegro como nunca -me vuelvo a decir- cuando me la pasó tarareando las letras de Diego cantero.

“Y hoy que casi no me siento la piel, le digo a mis amigos que no, que nunca más te voy a querer y hoy la lluvia que ha dejado caer todo lo que dejamos de ser noviembre que me ha vuelto a doler” Diego.

Yo recuerdo con estopa y el canto del loco las tardes de verano en que con mis amigos intercambiamos cd’s de los hermanos Muñoz “¿escuchaste por la radio el nuevo tema?” Juegos de tenis, el chico que me llegaba a abrazar después de su partido de fútbol “me toca partido mañana ¿irás? -claro que si- .” ¡Nos vemos en las Cibeles si gana el madrid! Los jerseys, los viajes, Andalucía y sus dulces. Las series sus temas.

“Tenias tanta ilusión por ser mayor que imitabas a tus ídolos en el salón, querias ser un goleador en el 82 y ser princesa de aquel príncipe que no apareció” ECDL

Los de aquella generación sabemos que nunca volverán a juntarse.

“Nos conocimos por unos amigos platicabamos del nuevo tema de Álvaro benito” -decia el chico que me gustaba- en verdad fue cuando le dije que en la película del tema actuaba Raúl González blanco “¿también te gusta el madrid, conoces al capitán?” Me preguntaba y yo le respondía que si, sacando entonces todo mi historial y conocimiento del equipo blanco.

Pero es que es tan fácil pensar que cierta tarde tonta nos podemos cruzar, ¿qué tal estas? te veo bien” Pignoise.

Puede que no te vuelva a ver en tres o cuatro años con la vida al revés” Pignoise.

El mundial de Italia en Alemania 2006 en el que la única que creía en el equipo Azzurro de todos mis amigos era yo, porque cabe aclarar que solo España e italia ocupan mi corazón en esas competiciones. La emoción del gol de Alessandro del Piero y poco después a un minuto de acabar los tiempos complementarios Gilardino eliminaba a los Teutones y daba el respiro a esa semifinal, los escalofríos de la tanda de penales en la que Zidane no pudo hacer nada y la emoción del último minuto para acabar y levantar la copa daba la vida a todo el mundial. ¡Gritaste! cuando corrió por el campo la scuadra azzurra y Cannavaro levantaba la copa, no, antes, cuando Fabio Grosso corrió siendo el último de la tanda sabiendo que habían ganado. Lo habías hecho Marcello Lippi. Viviste enamora de Daniele De Rossi, no lo niegues.

Hoy es el día es la ocasión de triunfar para hacer realidad el destino que soñábamos conseguir” The time of our lives.

Entonces en adelante las competiciones fueron un sueño, el jolgorio y la emoción de volverte a juntar con quienes querías, con las personas que habían estado contigo desde tu niñez. En Sudáfrica le tocaba a España sin el querido capitán blanco pero con más promesas. Antes la Eurocopa de Casillas después la copa mundial de Iniesta. ¿Porque te gusta tanto eso? -no seas amargado, es una fiesta, olvidate del mundo-

“Quitate el polvo ponte de pie y vuelves al ruedo” Esto es africa.

La hora se acerca es el momento, vas a ganar cada batalla ya lo presiento” Esto es africa.

Entre los amores que tuve de los equipos, mis príncipes azules que fueron en realidad Blancos, los capitanes, las súper copas, la liga, la décima para el Madrid y todos los etcéteras posibles llegaron los desencuentros amorosos. Mi blog habla de ello, los corazones rotos, las tristezas, los abandonos, los amigos esparcidos por el mundo, el chico que se va y regresa, la chica lista y buena que nunca lee lo que escribe pero cuando lo hizo se dio cuenta que la herida no la cerró nisiquiera con miel (me curó las heridas con miel sin bromear) Me río porque mis faltas de otografia y mi forma de redacción son horrorosas pero también porque entre yo y Cepeda, que últimamente no he parado de escuchar, compartimos el mismo dolor. Su canción para mi es como el odio que todos leen aquí y parece no supero (que no es del todo asi), me da en gracia también porque esto parece mi madre escuchando mis quejas multiplicadas por cien.

Fueron meses donde ibas con quien se cruce primero” Cepeda.

Y bueno mi vida sigue siendo una pieza musical que canto mientras camino a cualquier lugar.

El Rey Cascanueces.

El último trozo de turrón lo comeré el 24.

Eso decía yo en la navidad pasada en que iba a escribir esta pestaña del blog. Pero a últimas cambió, no tenía tiempo de seguir redactando de amor o continuar con mis historias de romances propios. Habia algo más, no siempre será el protagonista de la serie novelesca de mi vida, al menos del 24 en adelante pensaría distinto. Si, fue el primer año que después de tanta escases y derrotas personales probaría nuevamente mis dulces preferidos de feria; el turrón de almendras, lo que más allá del chocolate me hace pensar a ratos que soy algo así como una drogoturrondependiente si hay en mis manos una tablilla de esas. Mis amigos sabían que en las ferias de abril tendrían que guardarme algunas y mi romance andaluz de verano me contaba como una almendrita dulce con un blog e Instagram algo empalagosos.

Si, fue el primer año en que los dulces típicos navideños adornarian nuevamente nuestra mesa ¿y quién estaba más feliz que todos? Yo, claro que si, ahora era amor puramente a esos sabores a almendra o cacahuate, no pensaba en nada más, no lloraba ni cambiaba por nadie más, era época de celebrar que eso tan simple volvía a mi vida.

Pero ahí estaba él “El cascanueces” al pie de mi pasillo mientras degustaba esa barra algo dura para mis dientes, piensas; solo estás en esta temporada querido amigo con esa gallardía en tu posado, con lindos trajes, inamovible pero impredecible ¿rescataste a la princesa? O ¿ella debía rescatarte a ti del rey ratón apoderado en tu trono? Bueno, roedores si que tienes, un reino a medio morir y muchas pero muchas princesas, entonces regresaba a mi pensamiento, no puede ser posible me decía, quizás me pasa como aquellos que dicen ver en todos los lugares la persona que les obsesiona o simplemente te ríes de sus genéricos comportamientos que pueden estar en cualquier parte, tal vez a mi no me recuerden si ven alguna película o leen un libro, mientras yo, algo observadora y queriendo plasmar todo hasta lo que sueño puedo inventarte un sin fin de historias provenientes de un muñeco de madera.

Me guarde en ese entonces la historia porque no sabía cómo empezarla, el declararla como una comparación en todo su esplendor, a veces es protagonista otras muy apesar suyo recuerdos vagos enzarzados por un pasaje de mi vida multiplicado por miles.

El regreso del turron de almendras lo había visto como una clara señal que todo mejoraría, el cascanueces como la típica ausencia con su aparición sorpresa, o no, anualmente.

Es lindo si, inservible también.

Hace unos días mirando toda la noche y parte de la madrugada mi maratón de alfred Hitchcock (que porcierto desde entonces tengo un dolor en los ojos insoportable) me di cuenta que de todas mis lindas tardes de dibujo, escritura o poesía podía también hablar de cine. Antes mucho antes de ser esta misma chica de blogs, intagramer y multifacetica aunque poco conocida y solo reconocida por sus amigos, tenía la convicción de estudiar cinematografía, me leí mil libros y me vi cientos de películas del cine clásico nacional y extranjero por lo que puedo dedicarme (a medias casi a nada) a contarles que pelicula me gustó más aunque muchas veces me quedo de pie ante los soundtracks que por los mismos guiones.

Ahora ya no diré que solo leo a Charles Dickens sino que también veo a Fellini o hitchcock ¡bravo! Dirían mis lectores (pocos pero queridos) ya cambiará el tema amoroso depresivo por el análisis a Giulietta Masina en su actuacion de Giulietta degli spiriti o la explicación a la enredosa cinta de vértigo.

Desde esa navidad algo melancólica ya que por obviedad no puedo negar del todo mis impulsos de tristeza por una soledad inducida queria ya no comparar al Rey cascanueces por un tiempo, guardarlo como el mismo se guardó desde antes o a ratos.

¡pobriña! Me diría Doña Segunda si me escuchara, cómo cuando a gerardiño contabale que las santiagueñas solo eran amor de la universidad y luego a volar, algo así pero para más para acá. Vaya que no me he ahorrado las lloraderas.

En fin, después de tanto cavilar, sermonear y darle tantas vueltas al ovillo llegue a la conclusión de que al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios, ni yo puedo para de pensar en lo mismo ni la vida se va a detener, estaré entonces como Alexander Pushkin que enamorado del caballero andante de Cervantes le dedicó un poema. Yo enamorada del Rey cascanueces quizás no le dedique nada pero me servirá todavía más en mis lindos días de lluvia, sol y viento.

«Era un pobre caballero
silencioso, sencillo,
de rostro severo y pálido,
de alma osada y franca». Alexander Pushkin.

John James “Mr. Big” Preston.

Todo empieza por un “habia una vez” así quisiera empezar yo.

Habia una vez en un frívolo pensamiento como el mío un día lluvioso, llorando como de costumbre vestida en un bonito vestido de verano floreado y con el frío entrando por mis piernas decidida a que después de ello no volvería a sentir ni el más mínimo desconsuelo de su pérdida. Me acordé entonces, mala elección, de Bradshaw y Mr.big (otra vez), tambien yo le puse un sobrenombre me dije, también se fue.

¿Quien no quisiera ser una escritora Neoyorquina con afición por la moda y contratada por Vogue? Yo pero sin el peso de Big, al contrario, te han dejado a Big y se ha quedado por ahora lo de escritora neoyorquina para otra vida. Era de esperarse no todo se te concede en las primeras siete vidas que te da el supremo, podría dedicarme en pensar en otra escritora (no ficticia) una heroína, bióloga, cardióloga, una pintora o fotógrafa como mi Big queria. Pero no, una serie me absorbió los sesos como no lo hizo nunca un libro de romanceros moriscos.

Tenia la tendencia en comparar mi vida con la de otras personas un tanto imaginarias, porque para ello y para los sueños soy buena, la mejor, creo. Si te contara que soñé hoy llorarías por dentro lo que a mi siempre me deshidrata.

Pero volviendo a mis revueltos escritos, pareciera que no terminaré nunca de esperar, en mi portal, un día, plantando una azucena y al otro un durazno. Esperando verle pasar, a que no me dijesen nunca “se ha ido ya” mirando pasar miles de gentes menos a él, aún cuando por otro lado me concede un artista las más bellas palabras para mi.

Le he visto cantar al lado de alguien más, abrirle su puerta y entrar como dos notas bien coordinadas y combinadas. Por más que en aquel tiempo quise encajar no lo logré, no se porque. Quizás porque solo espere y no le busque.

Entonces después de ello se terminó,

Hace días anunciaban la secuela de otra película de Bradshaw, toda la prensa de moda y espectáculos especulaba quienes del elenco estarían presentes, también, si los mismos outfits de los más grandes diseñadores se verían, de ahí mis vestidos de tul y mis ganas de sufrir de manera “bonita”, mal futuro me espera, viviendo del cuento y queriendo siempre “sufrir a la moda” ¿qué dirían de mi quienes de verdad tienen problemas? Chiquilla linda piensa que el mundo se le viene encima solo por el amor desesperado de un tal Big. Despegandome de los espectaculares de las noticias de moda otra página un tanto desconocida se preguntaba si el personaje masculino que le hacía la vida de cuadros a Carrie volvería. Yo me decía para si ¿como no? Siempre lo hace el sinvergüenza, otra voz decía; bueno pero lo hace hasta la puerta de su casa, yo contestaba; bueno pero es escritora famosa, de las que inspiran, mi voz con el soliloquio se daban la razón; cierto, valía la pena ir en su búsqueda.

Era imposible que no volviera, pensé que se habían casado en la última escena de los manolos puestos por ese tal Big, no cuando le rompe el ramo de rosas blancas en la cabeza, si no otro final. Otro, como el que quiero para mi, otro, como el que trato de soñar, porque cada noche sueño despedidas. Otra vez se va a ir me digo, poco le ha durado el gusto. En fin. ¿Cuanto tiempo durará en que vuelva a aparecer lejanamente pero dando gritos?

Podria perdonarle, si acaso un poco de aquel Big le pareciera a este. Pero es mucho imaginar y mucho el soñar después de saber bien lo que pasará.

En este texto no quisiera volver a nombrar la palabra del empresario porque mi maestra de literatura se enojaría conmigo ” cinco veces seguidas la misma palabra en el mismo lugar no debe ser, María corrige lo , lee más y busca palabras mejores” para mi no hay mejores palabras, me estancó y recuerdo una y otra vez las mismas, así como la misma cancion, el mismo párrafo del mismo libro que me he leído miles de veces. Poco cambio y poco busco lo nuevo. Siempre me quedo como mis flores en el mismo lugar en que me plantaron. Mi maestra de todas formas se enojaría conmigo por mis faltas de ortografía y mi mal redacción. La quiero de todas formas.

Por último, yo ya había decidido que el empresario volvería, ya lo sabía de antemano, le conozco, conoces al personaje (dice el soliloquio) bueno, volverá a tocar su puerta.

Lei entonces al otro día otras notas muy alegres “¡Si volverá big!” ¿Como no? Claro que regresaría dije.

John James “Mr. Big” Preston está de nuevo queriendo a carry de una manera rara y lastimera pero en su puerta, tocandole la cara y sonriéndo. Un amor solo para ella.

Mi Preston toca otras puertas, canta a otras voces y deja pasar a otras caras. Es feliz con otros mundos dándose por completo y no a medias. Yo, mientras miraba de lejos porque de vez en cuando lanza un grito para decir “no eres lo que queria”. Solo para recordarme que él no volvería.

Rubijarena.

Una tal vecina rubia (escritora) y un tal Jon kortarajena conformaban en ese entonces la parejita del año, no sabría decir si de amores o de amigas ya que dicho modelo no era mucho de chicas, sin embargo gritaban en audios, fotos, videos, ella sin dar la cara y él como buen modelo dandola siempre, su lindo y tórrido romance en todos lados to’ el rato como dijera Risto Mejide. No tenía gran interés en saber las noticias del corazón y más del espectáculo, pero el conjunto de nombres me hizo dudar un poco de mi y del interés que le daba a las notas.

Nunca en mis contados romances mi nombre conjuntaba bien con el chico que pudiese gustarme, María, que poco cálido suena eso y más aún, muy común. No hay nombre de alguno que combine tan bien como el vino y el pan en semana Santa. No hay un “aiteda” de Aitana y Cepeda en mi vida o si, porque a él le dejaron por el capitán del barco llamado Miguel Bernardeu, pero he “es el tío perfecto para ir por la calle y sacarlo a pasear” lo siento, me vienen a ratos las canciones, no es mi intención informar como la prensa, pero en todo caso, es lo único que se podía leer al abrir cualquier red social de la que muy pocas veces logró despegarme, es algo inevitable.

Volviendo al tema, aquel que más me llamaría la atención sería “rubijarena” que bien queda, que bien encaja, que bien suena, que bien se ve. ¿Alguna vez algo tan romántico ha pasado por tu vida? Claro que no, María es poco combinable, en todos los aspectos, hasta en la escritura ¿pero porque desde entonces tiene que encajar? ¿Antes era así? ¿Mis padres emparejaban sus nombres al par de su vida? Pareciera un hecho importante en tan bonitas parejas, pareciera que hasta ello diría cuán perfecto en un futuro sería tu amor.

No me cuesta leer aquello que me interesa, puedo leerme mil veces la historia de los egipcios y desmembrar la biblia para desmentir sus hechos, no solía sumergirme en hechos tan frívolos hasta que me di cuenta que en nombres soy torpe o en lo más simple no soy candidata.

¿Que más quisiera? Antes solo eran los apellidos para ver que tan bien sonaban y como se llamarían tus hijos “en saturno viven los hijos que nunca tendremos” (otra cancion) pero era más juego de niños que un hecho importante. Ni eso has experimentando o ¿acaso es requisito? acaso tendrías un poco de envidia de algo que muy dentro de ti quisieras y por fuera solo dices “madre mía que cosas se inventan” a veces hablo por mi, a veces por los que pudiesen leerme, no tengo mucho orden en las palabras, pero quizás alguien ha sentido lo mismo.

Aún así es efímero, el rubijarena se extinguió al paso de los años, nadie sabe que pasó y el porqué ya no es lo mismo, el aiteda murió tarareando “no puedo vivir sin ti no hay manera” así como los sobrenombres que un día desesperada quise juntar. Quizás no es para todos.

María…

Mari…

Mar…

Ma…

M…

A bailar.

Y entonces ¿qué habrá después de ti? La soledad no es buena compañera de vida, la tristeza que tiempo atrás quería dejar, las ganas de ir detrás queriendo con pasos agigantados plantarme de lado y decirte “aquí sigo” pero no, mucho son los suspiros que gasto pensado que hacer, leer mil veces las otras mil veces que dijiste “que bonita eres” pero no lo era todo, tu mismo lo viste podía ser la más y la menos, pero siempre yo, que en todo caso no podía llenarte a ti, ni siquiera para llamarme.

Paso casi siempre por donde tus pasos también dejaron huecos, ya no a pasos largos si no pequeños, muy lentos querido imaginar de nuevo que por ahí estuvieses para suerte mía, aunque es difícil, ahora si es más difícil que mucho antes, dando saltos por si un charco se acomoda cerca pero es época de sol, la que hace reverdecer y florecer las ramas secas del invierno, me acuerdo también que un día de lluvia al salir el sol me decías cuán bien me veía en sus tonos anaranjados, mirando de lejos como secaba el suelo mojado, nunca salía de ti un cumplido, el caparazón parecía haber abierto un hueco para mi, por un momento me daba el cielo aunque no hubiese más riquezas. Y ¿por qué no? La autoestima más allá de verme de tu mano con los dulces besos en la frente que nadie antes me había plantado.

Y entre plantado y platas de un tiempo acá me dedique a las flores, a los colores, a las pinturas y a los recuerdos, no sabía, que en conjunto sonaban tan bien, ese compás con el trazar las líneas de una bugambilia, por ejemplo. Aunque no tanto para mi, que siempre fui la aprendiz que medio hacia bien las cosas, ese mismo día quise bailar al son de la musiquilla que escuchaba por ese grupo de artes apenas descubiertas por mi y de las que tanto te había escuchado hablar. Un vals primoroso entre Dios y la tierra, entre la vida y la muerte o más bien entre lo que es real y aquello que imaginamos queremos darle vida. Poco me faltaba para codiciar todo instrumento que de todas formas en mi serían más que un desperdicio por no saber usar las cultas líneas del pintor o el escultor, queriendo, como siempre imitar. Un día fue al poeta, hoy es al artista. Pero mis pequeñas obras de arte como las de una niña prodigio de cinco años me causan tanta alegría que no me da vergüenza el que alguien más las mire danzar sin acomodo o en desorden. Más me vale a mi porque hasta los sueños más repulsivos, molestos y que me dan astio pueda darles nuevo sentido al dejarles en papel. Ya no lloro al despertar, ni me nublan los días soleados, así mil veces por las noches me atormentes al despertar puedo hacerlos brillar a carboncillo en un folio blanco cualquiera. Ayer era en trozos hoy más en orden, como el compás de una melodía que aunque mediocre en regla con las leyes de la música.

Tenias que verlos bailar acercándose a locura, verlos bailar desaprendiéndose las dudas, verlos bailar flotando desde las alturas,
Verlos bailar
Haciendo un pacto con la luna”

Cantaba mientras recordaba cuantas veces le ofrecía la mano, pero era diferente, las letras de mis canciones no encajaban con las suyas un vago colapso con Aute, un encuentro con 100 años y ya más nada en mi repertorio ibérico con el suyo extraño. Pero en silencio traía a kodaline, nunca preguntó y en conjunto con la de voz afinada le veía bailar, era de esperarse, la mía no le apetecía.

Ahora intento ser más de flores y colores, ahora soy mas de “como me gustaría contarte” de Dani Martín mientras dando vueltas al son de “a mi también me habría gustado contarte” que me quede con ganas de bailar de tu mano.

Bailar

Bailar…

Botas para lluvia.

Me quedé con las ganas de saber que tan bien me sentaba ese vestido blanco de imagen de tus ojos, tus opiniones eran claras y siempre resaltaban cuan bien me veía con ellos. Ahora es cuando más extraño el sol, el invierno para mi sigue siendo un poco triste, la humedad y el frío del clima siempre envejecen un poco más el alma lastimada, quizás un poco tanto como las flores que se secan en ese periodo helado. Pero quería como ellas florecer, como el almendro que saca esas pequeñas flores aún después de ser solo ramaje seco, por así decirlo, porque dentro de él su verdor aún permanece.

Aún no ha habido tiempo para poder sacar del armario ese vestido, confesando que siempre al verlo me imagino frente tuyo como si nunca te hubieses marchado. No es cosa fácil olvidar los momentos preciosos de la vida, pero esperaba al no molestar tu espacio con mi aliento cerca al menos retratar en el corazón esa imagen tan difícil de olvidar para mi. Aún miro con zozobra mis ganas de arreglarme, aún pregunto como si fuese ayer si la lluvia mojaria de nuevo tus zapatos diciéndome que debiste elegir mejor, también recuerdo que debi elegir mejores ropas, mejores vestidos, mejores zapatos, mejores jerseys ¿qué dirías hoy? Debi en aquellos días ser mejor.

Me he pasado el invierno comprando los jerseys de Lana que sentía yo me quitarían el frío, no se, pero esta temporada mi calor corporal no me defendía de las inclemencias del clima tanto que deseaba con todo mi ímpetu que se calentara mi cuerpo aún artificialmente. Nunca preguntaste, pero sabia que estabas ahí. Ahora ya no estás y el amor sigue.

Aún también tropiezo con las combinaciones ¿si salimos, me vería bien así? Cosas raras porque ya por fin me deshechaste. El punto de no retorno dirían las cartas españolas o como diría también una buena amiga que cree más en los astros que en su vida misma. No todo en el amor es la apariencia pero a tu lado pretendía ser la más bonita, no todo en el amor es la belleza pero de tu mano pretendía sentirme la única para tus ojos, las risas se escuchan a lo lejos, era la única que lo miraba así.

Aún escucho las canciones esperando que las escuches de igual manera, siempre corro tras mis sueño pensando que en algunos estarás, tiempo atrás en ellos te despedias, como ahora, en los que pedía no fuese igual, no se repitiera ese crudo momento del olvido. Pero aquí está, en ti no es extraño, siempre hay olvidos y despedidas, aunque por principios solo eran pocos, aunque ahora de verdad, es la realidad para siempre.

No tengo entendido aún como saldré de este periodo, las lágrimas ya no me alcanzan, no puedo llorar lo que antes te llore, te llevaste el todo y en ello iban mis días de lluvia, mi suelo húmedo, mis charcos y mis pozos llenos. No se si reír porque no buscaré aquello que perdi como la primera vez, no se si alegrarme porque mi corazón siente el vacío pero ya no a morir, eras tu y siempre quiso algo de ti, siempre te dijo que si aunque por fuera se hiciera la roca más impenetrable, siempre te quiso aquí aunque también todo el tiempo te dijera que ya no te quería.

Respira hondo, ya ha pasado el tiempo y te conoce, si te has ido es para no volver por algo será. Y ese vestido blanco no lo verás y ese Jersey de colores no lo tocaras, no correrá de nuevo a tus brazos aún cuando días atrás tenía la ilucion que si, no estaremos de frente nunca más.

Pero siempre decidias, aquello que te servía y aquello que no, las joyas más vistosas y has acertado. Valen más las que tienes en la mano que el simple juguete. Valen más los perfumes finos, no te culpo siempre los escojo también.

Y aunque no nos veremos más, y aunque mi corazón no salte con regocijo al mirarte, aunque tenga miedo, aunque las ganas de verme bien no salgan a diario, aun cuando decidiste irte, me alistare para la tormenta, las lluvias que me esperan, los charcos profundos por los que siempre pase cuando te marchabas, otra vez, pero ahora con precaución, con esas botas de lluvia que pretendían saltar los charcos a tu lado pero por diversión. No por añoranza.

Prepatate, porque se va el invierno pero llegan las lluvias.

“Y en los charcos saltaremos tu y yo”

Te lo juro yo.

¿Como sientes el olvido? Me pregunto yo, es cosa cierta en mi que sucesos extraños pueden incomodar mi vida que pocas veces permanece en calma. Si no es que la mayoría de las veces intento no dejar que mis sentimientos nublen mi visión. “Una persona perfecta no deja que sus sentimientos interfieran” o algo así decían las películas de disney, a lo que también me lleva que siempre en letanía me dicen “no te encadenes al mundo, no pierdas tiempo, no sufras por las cosas perecederas” cierto es que sufro mucho, cierto es que permanezco un poco más encadenada a cierto aliento ya casi a expirar de cierto amor que sentí más allá de un simple “amor” de nuevo.

Conserva la calma en aquello que no volverá como la lluvia o el frío. ¿El frío? Es lo que sienten los huesos al percibir el olvido de quien temes perder, el escalofrío entrando por los dedos de las manos, recorriendo el brazo y tu queriendo quitar desesperadamente esa sensación que pediste a Dios no volver a sentir. Aquí va de nuevo, la espiral, los sueños en bucle “a ti no te quiero” con ella van y vienen las esperanzas con ella los intentos valen oro, contigo, ¿contigo? Poco me faltaba para cortar el listón.

Entonces estire el cordón tanto tanto que se rompió, alguna esperanza tenía yo de que acaso el amor mío sobrepasase su desamor. Pero no, “te lo juro yo que la soltaré del todo” le habría dicho a dicha reina. Mientras al vacío me arrojaba sin ganas de alcanzarme.

Porque me viene eso ahora, por los sueños, por que en ellos veo el fin, el siniestro, no son las pesadillas que se esfuman, las claras revelaciones que me dicen que José el soñador era en verdad cielo al soportarlo, porque yo no , no veo descanso en mi reposo, en las horas que tu cuerpo se ha de apasentar reponiendo las fuerzas perdidas del día. Ahí estás para despedirte por mil noches más.

Ya no hay más que hacer me dice la vida y la divinidad, te lo juro yo.